El Desfiladero de los Beyos: la garganta olvidada del Sella
Mientras la ruta del Cares recibe miles de visitantes cada año, hay otra garganta asturiana que el turismo masivo apenas conoce: el Desfiladero de los Beyos, tallado por el río Sella entre los concejos de Ponga y Amieva y el municipio leonés de Oseja de Sajambre, en plena cordillera Cantábrica.
En el habla local, «beyu» es la palabra para las hoces, los desfiladeros y las gargantas, y este las merece: la garganta propiamente dicha se extiende unos 11 kilómetros entre Ceneya y Cobarcil (León), y el Ayuntamiento de Amieva habla de unos 12 kilómetros entre el caserío de Rañes y la Venta de Cobarcil siguiendo la sinuosa N-625.
El río Sella, uno de los ríos salmoneros más importantes de España con 66 kilómetros de longitud, entra en Asturias precisamente por aquí. Entre las paredes solo hay sitio para el río y la carretera: la caliza cae a plomo a ambos lados, y en los barrancos laterales se esconden aldeas de las que apenas llega noticia al exterior.

El Camino del Beyo: 400 años de senda de herradura
Antes de la carretera hubo un camino de herradura, el Camino del Beyo, documentado desde hace unos 400 años. En 1665, Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa de la Iglesia de Oviedo, financió su reconstrucción, ejecutada por los vecinos de Oseja de Sajambre entre finales del siglo XVII y principios del XVIII; en 1708 todavía faltaba por reponer un puente de madera.
Gente y ganado lo usaron durante siglos, hasta que a finales del siglo XIX la carretera de Sahagún a Las Arriondas dejó el viejo camino para el recuerdo.
El desfiladero tiene tramos bien definidos, de sur a norte: de Cobarcil al puente Angoyo, con las formaciones rocosas de El Frailón y Les Monxines; de La Huera (La Güera) a Vidosa, con la cascada de Aguasalió; y del puente Vidosa a Ceneya, con los desplomes del Carriá y el pre-cornión.
Cascadas y puentes: Aguasalió y el puente Pombayón
En Puente Vidosa, en el corazón del desfiladero, la cascada de Aguasalió cae 20 metros. Y cerca de Vidosa estuvo el puente Pombayón —el Puente de los Beyos—, clave para la comunicación de Amieva con San Juan de Beleño, Arcenorio y La Uña.
Pueblos colgados sobre la garganta
Por encima de las paredes viven aldeas diminutas: Casielles y Carangas, en el concejo de Ponga, con 14 y 11 habitantes en 2023; el caserío de Biamón (o Viamón); Sebarga, una de las cinco parroquias de Amieva; y Víboli, citado en las rutas senderistas de la zona. En Santillán, el río Ponga se une al Sella y el valle se abre un poco en Precendi–Santillán y Ceneya.


Cómo recorrerlo: la N-625 y la Senda del Cartero
La forma más sencilla es conducir la N-625 entre Ceneya y Cobarcil, con calma: la garganta es estrecha y las curvas, muchas.
La Senda del Cartero, de 12 kilómetros, parte de la N-625 y regala vistas sobre la garganta: pasa por Biamón, con sus hórreos «beyuscos», por Casielles y por la Foz de los Andamios, donde el río Víboli desciende en cascadas hasta el Sella.
Y para los de largo recorrido está el GR-201, la Senda del Arcediano: del Puerto del Pontón a Soto de Sajambre, Amieva y Puente Dobra; el tramo oficial que recoge Turismo Asturias, de 30,19 kilómetros, une Soto de Sajambre con Amieva.
Un queso con nombre de desfiladero
El queso de Los Beyos, con Indicación Geográfica Protegida, se elabora en Ponga, Amieva y Oseja de Sajambre, y toma su nombre de esta garganta: el mejor recuerdo gastronómico de la visita.
Naturaleza protegida
El entorno forma parte del Parque Natural de Ponga, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2018. En sus paredes anidan buitres leonados, águilas reales y águilas culebreras.
