Asturias y Ceuta: dos orillas de la misma historia
A primera vista, poco une a Oviedo con Ceuta. Mil kilómetros, un estrecho de por medio y dos paisajes que no pueden ser más distintos: la verde Asturias cantábrica y la Ceuta africana, asomada al Mediterráneo. Y sin embargo, la historia ha tejido entre ambas tierras más hilos de los que parece. Del reino visigodo a la Legión, de Covadonga al Hacho, Asturias y Ceuta son dos orillas de la misma historia.
La raíz visigoda: Septem y el reino de Toledo
Ceuta nació como Septem, la ciudad de las siete colinas. Fenicios, cartagineses y romanos —que la consideraron la Hispania Transfretana, la Hispania de allende el estrecho— pasaron por ella. En el año 534 la conquistó el emperador bizantino Justiniano, pero los visigodos del reino de Toledo no toleraban aquella presencia: el rey Sisebuto la recuperó en 615 y Ceuta pasó a formar parte de la Hispania visigoda.
Y aquí aparece el primer nudo con Asturias. El gobernador de Ceuta era el conde don Julián, personaje a caballo entre la historia y la leyenda. Según la tradición, enemistado con el rey Rodrigo, facilitó sus barcos a las tropas de Tariq ibn Ziyad, que cruzaron el estrecho en 710 y 711 y acabaron con el reino visigodo en Guadalete. Sea mito o realidad, de aquellas naves partió la cadena de acontecimientos que llevó, once años después, a la batalla de Covadonga (722), donde Pelayo fundó el reino de Asturias proclamándose heredero de los godos.
Dicho de otro modo: la Ceuta visigoda es el prólogo de la Asturias que nació en Covadonga.
La Ceuta española: cuatro siglos de lealtad
En 1415, Juan I de Portugal conquistó Ceuta. Cuando en 1580 Felipe II heredó la corona portuguesa, la ciudad pasó a la Monarquía Hispánica. Y en 1640, al independizarse Portugal bajo los Braganza, Ceuta tomó una decisión que la marcaría para siempre: no reconoció al nuevo rey portugués y decidió seguir siendo española con Felipe IV.
Desde entonces, Ceuta ha resistido todos los asedios, incluido el más largo de la historia militar: el sitio del sultán Mulay Ismail entre 1694 y 1727, treinta y tres años. Esa condición de plaza fuerte, de frontera viva de España, es algo que en Asturias se entiende bien: tierra de paso, de defensa y de orgullo.
Asturias y Covadonga, de uniforme en Marruecos
El vínculo más literal llegó en el siglo XX, y lleva nombres asturianos bordados en el uniforme. Tras el Desastre de Annual, en julio de 1921, el Comandante General de Ceuta pidió refuerzos urgentes. El 30 de julio desembarcaban en Río Martín, junto a Tetuán, los primeros batallones de los Regimientos de Infantería «Asturias» nº 31 y «Covadonga» nº 40, llegados desde Madrid vía Cádiz.
Que dos regimientos llamados Asturias y Covadonga acudieran al socorro de la zona de Ceuta no es una metáfora: es historia militar documentada. Y no fue un episodio aislado. La Legión Española nació en Ceuta en 1920, creada por Millán-Astray con base en el Cuartel del Rey, y el Grupo de Regulares de Ceuta nº 3 sigue acuartelado allí. Durante décadas, generaciones de asturianos hicieron el servicio militar en Ceuta y Melilla; para muchas familias del Principado, el norte de África forma parte de la memoria familiar.
Hay también un capítulo oscuro que une a ambas tierras por la fuerza: en octubre de 1934, Regulares y legionarios fueron enviados a sofocar la revolución de Asturias. La historia común no siempre es amable, pero es común.
Dos patronas para dos fronteras
Asturias tiene a la Santina de Covadonga. Ceuta tiene a Santa María de África, su patrona, cuyo santuario levantaron los portugueses y se reconstruyó en tiempos de Carlos II. Dos vírgenes para dos tierras de frontera, dos pueblos que han vivido mirando al mar y defendiéndose de él. No es casualidad que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, eligiera precisamente la festividad de la Virgen de Covadonga, el 8 de septiembre de 2026, para hablar en su homilía de la situación de Ceuta.
Hoy: Asturias con Ceuta
El vínculo sigue vivo. En septiembre de 2026, miles de asturianos llenaron las plazas de Oviedo, Gijón y Villaviciosa en apoyo a Ceuta ante la crisis fronteriza, en una convocatoria secundada por ayuntamientos de todo el Principado. El presidente Adrián Barbón expresó la solidaridad de Asturias con los ceutíes.
Y hubo también solidaridad de ida y vuelta en sentido literal: la campaña vecinal «Ante el Racismo, Sofitu Vecinal», nacida en Asturias, llevó ayuda humanitaria a Ceuta del 19 al 22 de septiembre de 2026. La gijonesa Diana Luaces y sus compañeras reunieron en dos semanas alimentos, mantas, sacos de dormir y medicamentos en Gijón, Oviedo, Mieres y L’Entregu, y viajaron a la ciudad autónoma para repartirlos y gastar 7.000 euros en el comercio local ceutí.
El 13 y 14 de octubre de 2026, los Reyes viajarán a Ceuta y Melilla. Será la primera visita de Felipe VI a ambas ciudades, también durante su etapa como Príncipe de Asturias. El círculo se cierra: el que fue Príncipe de Asturias visita la ciudad que una vez formó parte del reino del que Asturias se reclama heredera.
Dos orillas, una historia
De la Septem visigoda a la Ceuta española, de Covadonga al Hacho: trece siglos después, Asturias y Ceuta siguen mirándose por encima del estrecho. Dos tierras pequeñas, fronterizas y orgullosas, que han aprendido que la historia no entiende de kilómetros.
